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GPT-5.2 Pro y el salto hacia la eficiencia: qué significa este avance para la inteligencia artificial y para las políticas tecnológicas en Argentina

Hace exactamente un año, OpenAI sorprendió al mundo con o3-Pro, su segundo modelo orientado al razonamiento profundo. Aquel sistema alcanzó un 88% en el benchmark ARC-AGI, una prueba diseñada para medir la capacidad de una inteligencia artificial de resolver problemas completamente nuevos, evaluando no solo conocimientos, sino inteligencia fluida, abstracción y adaptación.

Para muchas voces en la comunidad científica, ese momento se interpretó como el primer roce real con la tan discutida Inteligencia General Artificial (AGI). Sin embargo, había un detalle que lo alejaba por completo de cualquier aplicación práctica: su costo. Resolver un solo problema requería tanto cómputo que el precio por tarea rondaba los 4.500 dólares, algo absolutamente inviable para usos cotidianos, institucionales o empresariales.

Un año después, el panorama cambió radicalmente.

Un salto de 390 veces en eficiencia

La organización ARC Prize —responsable de auditar estos benchmarks de razonamiento— verificó recientemente los resultados del nuevo GPT-5.2 Pro, y las cifras marcaron un hito histórico:

  • 90,5% de puntuación en ARC-AGI, superando el nivel experto humano.
  • Costo por tarea: 11,64 dólares, una reducción de casi 400 veces respecto al modelo experimental anterior.

Este nivel de mejora no solo supera cualquier ritmo de avance conocido; deja a la Ley de Moore como un proceso lento en comparación. Mientras la informática tradicional duplicaba capacidad cada dos años, la IA actual reduce el costo de la inteligencia por cientos en cuestión de meses.

El gráfico presentado por ARC Prize muestra una tendencia casi vertical: mientras modelos como GPT-4, Claude 3.5 o Bard apenas registraban incrementos moderados en razonamiento complejo, los modelos GPT-5 elevaron la vara y, simultáneamente, abarataron el acceso a un nivel sin precedentes.

La inteligencia de razonamiento profundo pasó de ser un lujo experimental a convertirse en una commodity.

ARC-AGI-1 ya quedó chico: comienza la era de ARC-AGI-2

El impacto fue tan grande que el benchmark original, ARC-AGI-1, se considera oficialmente saturado: con resultados superiores al 90%, las IA modernas ya lo resuelven mejor que la mayoría de las personas.


La atención ahora se centra en ARC-AGI-2, una versión mucho más difícil, con mayor variedad de problemas y estructuras más cercanas al pensamiento humano real. En esa prueba, GPT-5.2 Pro alcanza 54,2%, lo que marca un enorme margen para seguir creciendo.

Pero lo importante es lo que esto implica para gobiernos, instituciones educativas, empresas y organismos de innovación.

Qué significa este salto para la administración pública y para la tecnología en Argentina

Hace un año, incorporar IA avanzada capaz de razonar sobre situaciones inéditas podía significar un costo prohibitivo. Hoy, ese tipo de capacidades se vuelve accesible, escalable y viable para proyectos del sector público, incluidas aplicaciones como:

1. Automatización inteligente y análisis complejo

Procesos que antes requerían equipos especializados —revisión de normativas, análisis jurídico, planificación estratégica, ciencia de datos, auditorías, etc.— ahora pueden apoyarse en IA con razonamiento profundo.

2. Nuevos modelos para educación, planificación y políticas públicas

Modelos como GPT-5.2 permiten:

  • resolver problemas educativos en tiempo real,
  • generar contenidos adaptativos,
  • asistir en la creación de simulaciones y escenarios para toma de decisiones,
  • mejorar los sistemas de capacitación del Estado.
3. Oportunidades para provincias y ecosistemas tecnológicos locales

Para instituciones como el CIID, que ya impulsan proyectos de innovación y conectividad —como ConectarSE en las escuelas rurales—, estos avances abren la puerta a:

  • desarrollar asistentes basados en IA adaptados a la realidad local,
  • analizar grandes volúmenes de datos educativos, productivos o sociales,
  • mejorar la experiencia de ciudadanía digital,
  • fortalecer el ecosistema tecnológico provincial.

Argentina, con un fuerte sector académico y emprendedor, se encuentra frente a una ventana estratégica: el acceso a IA avanzada ya no depende de presupuestos gigantes ni de infraestructura global, sino de la capacidad de integrar y aplicar estas herramientas con inteligencia y visión de futuro.

Del precio de un auto usado al precio de una suscripción

Tal vez la comparación más clara sea esta:
Hace un año, una sola tarea de razonamiento avanzado de IA costaba lo mismo que un auto usado.
Hoy cuesta lo mismo que una suscripción mensual de streaming.

Este abaratamiento transforma el panorama global.

Si Nvidia anticipa que en pocos años “el 90% del contenido digital será generado por IA”, estos avances muestran que esa predicción podría no estar tan lejos. Y lo más relevante: ahora esta tecnología deja de ser exclusiva y se vuelve una herramienta al alcance de instituciones que trabajan por el desarrollo, el conocimiento y la inclusión, como el CIID.

Conclusión

El salto de eficiencia de GPT-5.2 Pro marca un antes y un después en la carrera global por la inteligencia artificial. Lo que hace un año parecía ciencia ficción —inteligencia de nivel experto a gran escala y bajo costo— hoy ya es una realidad.

Para gobiernos, provincias, instituciones públicas y organismos de innovación, esto representa una oportunidad única: incorporar inteligencia artificial no solo como herramienta, sino como infraestructura estratégica para el desarrollo.

El desafío ahora no es tecnológico: es político, institucional y cultural.
El costo dejó de ser una barrera.
La pregunta es cómo, dónde y para qué vamos a usar esta nueva inteligencia.

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