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Cuando la inteligencia artificial redefine el valor del conocimiento y el empleo tecnológico

La expansión acelerada de la inteligencia artificial (IA) no solo automatiza tareas: está transformando de forma estructural cómo se accede, produce y monetiza el conocimiento, con implicancias directas en modelos de negocio, empleo calificado y sostenibilidad de proyectos tecnológicos.

Un caso reciente de fuerte impacto en la industria del software lo representa Tailwind, una herramienta muy popular entre desarrolladores web. Su equipo de ingeniería se redujo en un 75% después de experimentar una caída del 40% en el tráfico hacia su documentación, un canal clave para convertir usuarios gratuitos en clientes de productos pagos. El CEO de la compañía señaló que este fenómeno se debe a que los usuarios interactúan cada vez más con contenido asistido por IA en lugar de visitar directamente el sitio, un comportamiento que está desafiando modelos comerciales basados en tráfico y conversión tradicionales.

Este episodio es sintomático de una transformación más amplia: la IA está cambiando la forma en que las personas consumen información técnica, desplazando parte del valor que antes recaía en sitios web, documentación oficial y otros recursos propios de los creadores de tecnología.

La adopción de IA en el desarrollo tecnológico

La integración de herramientas de IA por parte de profesionales del software es hoy prácticamente universal. En 2025, alrededor del 84% de los desarrolladores utilizan o planean utilizar herramientas de IA en sus flujos de trabajo, y más de la mitad lo hacen de manera regular. Además, se estima que hasta el 41% del código producido en algunos entornos proviene de asistentes automatizados, lo que indica un rol cada vez más central de la IA en la producción del software.

El impacto en productividad es evidente en varios estudios:

  • Según investigaciones, las herramientas de IA pueden ahorrar entre 30% y 60% del tiempo en tareas repetitivas como documentación, pruebas y depuración, lo que permite a los equipos centrarse en desafíos de mayor complejidad y creatividad.
  • Otros informes muestran que, bajo ciertas configuraciones, estas tecnologías pueden aumentar la velocidad de finalización de tareas en más de un 50% cuando se combinan con prácticas humanas de revisión y control.

Sin embargo, estos beneficios no son homogéneos: según estudios controlados, cuando los desarrolladores experimentados usan herramientas de IA en entornos conocidos, el tiempo total de trabajo puede aumentar, debido al tiempo dedicado a validar y corregir sugerencias generadas por la IA. Este fenómeno pone en evidencia que la productividad no depende únicamente de la herramienta, sino de cómo se integra y supervisa el uso de IA.

Impacto en el empleo y las trayectorias profesionales

La adopción creciente de IA en el desarrollo tecnológico también plantea tensiones en el mercado laboral, especialmente para perfiles en etapa inicial de carrera. Si bien muchos desarrolladores experimentan aumentos de eficiencia, no todos confían plenamente en los resultados generados por IA, lo que ha llevado a modelos de trabajo basados en la filosofía de “confiar pero verificar” —donde la supervisión humana sigue siendo indispensable.

Además, el uso intensivo de IA ha tenido efectos directos sobre la demanda de talento en ciertas posiciones y etapas formativas. Algunas observaciones de mercado indican que la oferta de empleo para perfiles junior o recién graduados ha mostrado reducciones sensibles en los últimos años, en parte atribuibles a ajustes de mercado ante estas tecnologías. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de trayectorias de entrada en el sector tecnológico y la necesidad de nuevas estrategias de formación.

Redistribución del valor y del conocimiento

La inteligencia artificial no solo incrementa la productividad a nivel individual, sino que redistribuye el lugar de ciertas tareas y procesos dentro de la cadena de valor tecnológico. La creación de código, la generación de documentación y la resolución de problemas se están repartiendo entre humanos y agentes automatizados, dando lugar a nuevas dinámicas de trabajo colaborativo que requieren competencias híbridas.

Este desplazamiento también tiene efectos sobre cómo se monetiza el conocimiento: el acceso a respuestas y soluciones generadas por IA reduce la necesidad de interactuar directamente con recursos tradicionales, lo que puede erosionar modelos de negocio basados en tráfico y en la intermediación del conocimiento, como en el caso de Tailwind.

Conclusión

Desde el CIID creemos que comprender estos fenómenos con rigor y perspectiva estratégica es clave para anticipar sus efectos sobre el empleo, los modelos productivos y el desarrollo tecnológico sostenible. La inteligencia artificial no es una fuerza abstracta: está transformando la manera en que se produce, comparte y valora el conocimiento, al mismo tiempo que plantea desafíos concretos para los modelos de negocio, las trayectorias profesionales y la construcción de capacidades locales.

La discusión no se agota en la eficiencia técnica, sino que debe incorporar una reflexión más amplia sobre políticas públicas, formación profesional, equidad digital y sostenibilidad económica. Solo así podremos garantizar que los avances en IA fortalezcan, en lugar de erosionar, las oportunidades de desarrollo y las bases del conocimiento colectivo.

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