La computación cuántica dejó de ser una promesa teórica para convertirse en uno de los ejes estratégicos de la competencia tecnológica global. A medida que esta tecnología madura, las principales potencias del mundo avanzan en una carrera que combina innovación científica, inversión pública, liderazgo industrial y soberanía tecnológica.
Estados Unidos marca el ritmo, Europa busca consolidar una base propia, China acelera desde el Estado y nuevos actores como Canadá o Arabia Saudita irrumpen con desarrollos disruptivos. En este escenario, España comienza a posicionarse como un nodo relevante dentro del ecosistema europeo.
Un año clave para poner la cuántica en la agenda global
A punto de concluir el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, proclamado por la UNESCO y la Asamblea General de la ONU para 2025, la computación cuántica logró un objetivo central: instalarse definitivamente en la agenda científica, política y económica global.
La iniciativa, impulsada por más de 300 expertos y organizaciones internacionales, surgió en el marco del centenario de la mecánica cuántica y desplegó actividades, foros y eventos en todo el mundo para reforzar la concienciación pública sobre su impacto potencial y sus aplicaciones emergentes.
Qué promete la computación cuántica (y qué no)
A diferencia de la computación clásica, la cuántica procesa la información mediante qubits, capaces de representar múltiples estados al mismo tiempo. Este enfoque permitiría abordar problemas hoy computacionalmente inabordables, con impacto directo en sectores como:
- Finanzas y modelado de riesgos
- Ciberseguridad y criptografía
- Logística y optimización
- Diseño de materiales y simulación química
- Inteligencia artificial avanzada
Según Sonia Contera, catedrática de Física en la Universidad de Oxford, “el candidato más sólido a una aplicación real de la cuántica es la simulación química y de materiales”. Sin embargo, advierte con cautela: “el camino hacia máquinas realmente útiles es hoy más concreto, pero también más largo y costoso de lo que sugieren algunos discursos”.
La computación cuántica como cuestión geopolítica
El liderazgo cuántico ya no es solo tecnológico: es geopolítico. Estados, universidades y grandes empresas articulan iniciativas público-privadas para no quedar rezagados en una tecnología que será clave para la competitividad económica y la seguridad global.
Programas como la National Quantum Initiative en Estados Unidos, los desarrollos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (USTC) o la plataforma EuroHPC en Europa reflejan una competencia estratégica que excede lo científico.
Estados Unidos: liderazgo en inversión y avances técnicos
Estados Unidos concentra el 78 % del capital global invertido en startups de computación cuántica, con 1.559 millones de dólares, según el informe Quantum Technology Monitor 2025 de McKinsey & Company.
Empresas como IBM, Google y Microsoft lideran avances clave:
- IBM superó los 1.000 qubits con su procesador Condor y redefinió su estrategia hacia la reducción de errores y la modularidad, con sistemas como Heron y Quantum System Two.
- Google presentó en 2024 su chip Willow, capaz de ejecutar cálculos imposibles para supercomputadoras clásicas, y en 2025 publicó en Nature el algoritmo Quantum Echoes, 13.000 veces más rápido que las supercomputadoras actuales.
- Microsoft avanzó con Majorana 1, una arquitectura cuántica basada en qubits topológicos, aún en fase experimental.
Canadá, Europa y nuevos actores emergentes
Canadá se posiciona con empresas como D-Wave, especializada en quantum annealing, y Xanadu, que presentó en 2025 Aurora, el primer ordenador cuántico modular que opera a temperatura ambiente.
En Europa, la inversión aún es menor —103 millones de dólares—, pero la región apuesta a la coordinación y soberanía tecnológica. A través de EuroHPC, la Comisión Europea instaló y cofinanció ocho ordenadores cuánticos distribuidos entre España, Alemania, Francia, Italia, Polonia y República Checa.
Empresas como PASQAL (Francia), QuTech (Países Bajos), Oxford Quantum Circuits y Cambridge Quantum (Reino Unido) proyectan sistemas de decenas de miles de qubits hacia la próxima década.
China: avance sostenido desde el Estado
China avanza con una estrategia predominantemente estatal, liderada por universidades y centros públicos. La USTC presentó un chip cuántico de 105 qubits, logrando una ventaja computacional cuántica que, según los investigadores, supera en varios órdenes de magnitud a desarrollos previos en sistemas superconductores.
España en el mapa cuántico europeo
España dio un salto cualitativo con la Estrategia de Tecnologías Cuánticas 2025–2030, impulsada por el Ministerio para la Transformación Digital y el Ministerio de Ciencia. El plan apunta a:
- Transferencia de conocimiento al mercado
- Creación de empresas cuánticas
- Criptografía postcuántica
- Desarrollo de talento especializado
- Soberanía digital y alineación europea
Este marco se apoya en proyectos tractores como CUCO y Quantum Spain, que integran universidades, centros de investigación y empresas privadas.
Hitos recientes: Euskadi, Galicia y Cataluña
España se consolidó como el segundo país europeo en alojar un ordenador cuántico de IBM. En San Sebastián, el IBM Quantum System Two con 156 qubits funciona como nodo del ecosistema Basque Quantum, con una inversión de 120 millones de euros hasta 2028.
En Galicia, el CESGA presentó Qmio, financiado con 13,9 millones de euros de fondos europeos.
En Cataluña, el Barcelona Supercomputing Center desarrolló el primer ordenador cuántico español con tecnología 100 % europea, junto a la startup Qilimanjaro, integrándolo en la red EuroHPC.
Una tecnología estratégica con impacto económico global
Según McKinsey, hacia 2035 la computación cuántica podría generar entre 0,9 y 2 billones de dólares, impactando sectores como energía, farmacéutica, servicios financieros y transporte.
Una tecnología emergente que redefine decisiones presentes
Más allá de los avances técnicos y la competencia entre potencias, la computación cuántica plantea un desafío central para los Estados y las instituciones de conocimiento: anticipar impactos antes de que la tecnología sea plenamente madura.
La experiencia reciente demuestra que las tecnologías estratégicas no transforman únicamente sectores productivos, sino que reconfiguran capacidades estatales, modelos de desarrollo, marcos regulatorios y agendas de formación de talento. En ese sentido, la computación cuántica no debe pensarse solo como una innovación futura, sino como un campo que ya exige planificación, articulación público-privada y visión de largo plazo.
Para organismos dedicados al desarrollo del conocimiento, la investigación aplicada y la innovación tecnológica, comprender estos procesos en tiempo real resulta clave para fortalecer la soberanía digital, acompañar la transformación productiva y anticipar los cambios que definirán la próxima década.
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